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El abuso sexual es inevitablemente una situación traumática, que obstaculiza la vida emocional, psicológica, social, mental y espiritual de la víctima.

Cuando el perpetrador es un miembro de la familia el abuso se vive como una doble traición, en donde la misma persona que se admira y de la que se depende en la condición ser menor, es el mismo que lastima y abusa.

Cuando el abuso se descubre muchos adultos creen, piensan, suponen y aseguran que el niño “no habló antes” porque quería la situación.

Cuando la realidad es que este tipo de eventos nos deja sin palabras, los niños difícilmente sabrán describir, explicar lo que les esta ocurriendo, por un lado porque existe un vínculo afectivo con el agresor y temen la traición, en ocasiones no tienen a quién pedirle ayuda y también debido a que los niños aún no adquieren el lenguaje emocional suficiente que les permita describir lo qué ocurrió y la manera en la que se sienten.

Es tal el impacto emocional que se sentirán : solos y confundidos.

Refiriéndonos únicamente a un abuso de tipo incestuoso, empieza cuando el niño es pequeño y esto evidentemente va aniquilando sus fuerzas, su seguridad, disminuyendo sus defensas, su capacidad de desarrollarse. Junto con lo anterior su vergüenza y el rechazo hacia su propio cuerpo irán en aumento lo cual coartará la posibilidad de que adquiera herramientas para socializar, cuidarse, respetarse.

Las víctimas de abuso sexual se sentirán cada vez más indefensos, inseguros, vulnerables, solos. Esto nada tiene que ver con la repetición del abuso, es decir puede ocurrir una única vez y la víctima se sentirá devastada.

Es por eso que cuando un niño refiera haber vivido agresión o abuso sexual es necesario creerle de inmediato, escucharlo sin presionarlo, ni hostigar con preguntas sugiriendo respuestas, además de que también es necesario buscar ayuda profesional a través de la cual los niños puedan expresar con sus palabras y con su forma el evento traumático de tal forma que el evento se pueda resignificar de manera paulatina.

¡Escúchalos, Créeles, ayúdalos, Defiéndelos!

Infórmate info@asexoria.net

Ana Gabriela Ruiz de la Concha

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